Auxservice: Seguridad y control de calidad en piscinas.

Con la proximidad del verano, llega el momento de poner a punto las piscinas. Sean públicas o privadas, las piscinas son uno de los principales espacios de ocio estivales, donde se concentran públicos de todas las condiciones y edades.

Realizar una correcta puesta a punto del espacio, en cuanto a limpieza y seguridad, son aspectos fundamentales previos a la apertura. Sin embargo, un alto porcentaje de los propietarios, especialmente en comunidades de vecinos, desconoce la normativa sobre piscinas, siendo un tema generalmente conflictivo.

El Real Decreto 742/2013, de 27 de septiembre, especifica los criterios técnico-sanitarios básicos sobre la seguridad e higiene de las aguas y sus instalaciones, para piscinas tanto públicas como privadas. En él se describen las condiciones específicas para no producir riesgos para la salud.

A continuación detallamos algunas de las medidas más importantes sobre normativa para piscinas comunitarias:

Mantenimiento de instalaciones:

Previamente a la apertura de la piscina, deberá comprobarse que las instalaciones están en buen estado. Entre ellas habrá que supervisar el estado de las duchas, el interior del vaso (si hubiera azulejos desprendidos o rotos, si la pintura estuviera mal), el pavimento o escalones (que cuenten con antideslizantes para evitar resbalones), o que las escaleras estén bien sujetas y, si se dispone de elevador para minusválidos, que este funcione correctamente.

Por otra parte, es importante asegurar que todos los elementos de protección de los bañistas (vallado de la piscina, flotadores salvavidas, etc.) se encuentran en condiciones óptimas para evitar accidentes.

Además, la comunidad deberá adecuar los accesos y eliminar las barreras arquitectónicas conforme a lo establecido en las distintas leyes estatales y autonómicas.

Servicio de control de acceso:

Es conveniente que a la entrada del recinto haya una persona que lleve un control e impida el acceso a terceros ajenos a la comunidad. Asimismo, limitar el número de invitaciones por vivienda mediante tickets evitará un uso inadecuado de la instalación recreativa.

Seguros y accidentes:

La Ley de Propiedad Horizontal no obliga a las comunidades a concertar un seguro de responsabilidad civil para cubrir daños físicos a usuarios de las piscinas, pero es recomendable. Si ocurre un accidente por negligencia de la comunidad, la indemnización deberá ser afrontada por la propia comunidad.

Contratar a un socorrista:

En función del número de viviendas y las dimensiones del vaso, la normativa puede eximir a la comunidad de contar con un socorrista, pero siempre es recomendable contratar a un profesional con conocimientos suficientes en socorrismo acuático y prestación de primeros auxilios acreditados por el organismo competente. Este profesional deberá permanecer en las instalaciones durante todo el tiempo de funcionamiento de las mismas. De ahí la importancia de establecer un horario de apertura y cierre de la piscina.

Acordar un reglamento de uso interno:

Las comunidades de propietarios pueden tener sus propias normas de régimen interno que completen la normativa autonómica y municipal. Este reglamento debe estar colocado en un lugar visible y establecer, entre otras normas:

  • Los horarios de apertura y de los de cursillos de natación y otras actividades, si las hubiera.
  • El aforo de la piscina.
  • La vestimenta a utilizar.
  • La ubicación del botiquín.

Apelar a la responsabilidad del usuario:

Dado que la piscina, fuera del horario de funcionamiento, debe permanecer inaccesible a los usuarios, las personas que accedan a la misma salvando las medidas de seguridad serán, en caso de accidente, los responsables directos.

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